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Johanna Benoit

RD y Haiti

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El Mirador

Por Luis Céspedes Peña

La intervención del Presidente de El Salvador, en Haití, Nayib Bukele, no busca la libertad de la vecina nación, porque ese no es su objetivo, pero sí “sembrará” confianza para el mundo, en un país abatido por los más poderosos, que no son las pandillas urbanas, sino un pequeño grupo de industriales, empresarios o comerciantes que saquea las riquezas para producir pobreza extrema y ésta bandas criminales de pobres.  

¡Así como se lee! Ese pequeño grupo de poderosos tiene varias formas de actuar para ganar millones de dólares, siempre en contra de la mayoría de los haitianos, de los que no se involucran en la delincuencia y de los que sí lo hacen por necesidad, en un alto porcentaje.

Hay sectores económicos que les suplen dinero a las pandillas para que compren armas de fuegos, para supuestamente tener su apoyo, y otros tienen sus propias bandas criminales. ¡Los más peligrosos!

Es como un juego de ajedrez. Ellos ponen y quitan gobiernos. Así controlan totalmente la actividad productiva y eliminan a los que no pertenecen a ese pequeño grupo, especialmente ubicado en Puerto Príncipe, la capital de Haití.   

La participación del Presidente Bukele va a ayudar con el logro, un día, de estabilidad de Haití, a largo plazo. A corto plazo, la mejoría será temporal. Esos sectores económicos, patrocinadores de bandas criminales, no están pensando en el progreso colectivo de Haití y menos en la democracia, sino en los beneficios personales.  

Algunos de los líderes de pandillas fueron entrenados por guerrilleros colombianos. Éstos se encargan de capacitar a otros, en el manejo de las armas, como de todas las operaciones criminales que se desarrollan en Haití. La mayoría de los jóvenes que se involucra en las pandillas, lo hacen presionados por la difícil situación económica de ese país. ¡La peor de América Latina y una de las más miserables del mundo!

Los problemas económicos y sociales de Haití no se solucionan con intervenciones militares. ¡Se solucionan si las potencias mundiales, como Estados Unidos, Rusia, China, Europa y otras naciones, ayudan con su reconstrucción! Pero pensando en la creación de un gobierno multilateral, no con la participación de representantes de la mayoría  del sector económico de Haití. Sí involucrando a intelectuales, profesionales y del sector económico que está fuera de las pandillas.

Se habla de que otro de los graves problemas que hay en Haití, que gravita negativamente en un posible proceso de estabilidad, es la existencia de cientos de Organizaciones no Gubernamentales, mejor conocidas como las ONGS, que son las que reciben parte de las ayudas económicas internacionales, con la idea de que se trabaje por la reconstrucción de la nación (si es que se le puede llamar nación), pero la mayoría de ellas desvía esos esos fondos.

Otra parte de esos recursos son recibidos por grandes empresarios, supuestamente para hacer proyectos de desarrollo, pero que al final el dinero desaparece. Ese manejo estratégico de ese pequeño grupo de poderosos, es parte de lo que mantiene la pobreza extrema a Haití.

En Haití no hay secuestros ni asesinatos de grandes empresarios, exceptos alguien que aparezca que no representa sus intereses.

Allí seguirá habiendo pandillas, porque los pandilleros reciben salarios como si fuesen soldados regulares de una Fuerza Armada o Policía Nacional. ¡Pagados por esos sectores económicos, además de los secuestros, las extorsiones, el tráfico de indocumentados y otras operaciones irregulares!

Como en Haití no hay autoridad nacional, la creación de un gobierno multilateral, que podría estar encabezado por Estados Unidos, resolvería ese problema. Así las ayudas económicas no irían a parar a las ONGS ni a los agiotistas del sector económico, sino que serían usadas para la reconstrucción de la nación.

¿De qué reconstrucción estamos escribiendo? De construir viviendas económicas para planes sociales a favor de los pobres, pozos para la extracción de agua del subsuelo para desarrollar la agropecuaria, acueductos para el consumo hogareño e industrial. Escuelas, carreteras, caminos vecinales, una total reforestación con frutales o árboles maderables, la creación de fuentes para generar empleos, energía eléctrica y otras necesidades. ¡Como su vecina República Dominicana!

Nayib Bukele asegura que su papel en Haití, tiene como objetivo buscar los cuatro salvadores secuestrados y también le agregó ayudar en busca de la paz regional. ¿Y si los cuatro soldados están muertos?  

Una parte de América Latina está de acuerdo con las intervenciones militares en Haití, porque hay que admitir que las bandas criminales cometen atrocidades criticadas por todos nosotros, pero también hay que señalar que esos grupos están compuestos por jóvenes, en su mayoría, que cobran pequeños salarios, semanal o quincenalmente para su subsistencia. ¡Uno de los peores caminos que les deja esa pequeña burguesía!  

Cobran ese dinero, arriesgando su vida y la de sus familiares para comprar alimentos, vestimentas, pagar alquileres de casitas, construidas en madera o tierra, en su mayoría, porque no les cubre las medicinas u otras necesidades. 

El problema de Haití es causado por la falta de personas visionarias, por la herencia dejada por el despojo de sus riquezas de parte de grandes potencias extranjeras, la misma destrucción de sus bosques, por sus mismos habitantes, desde hace siglos, y la falta de oportunidades para la mayoría de sus ciudadanos, especialmente para los jóvenes.   

Hay de ellos que son militares inactivos, que pertenecieron a las desmanteladas Fuerzas Amadas de Haití o a la antigua Policía Nacional. La pregunta básica es: ¿Por qué abolieron las Fuerzas Amadas y la Policía Nacional? Porque eso es lo que ahora les está dando buenos resultados, a los grupos económicos que controlan bandas criminales.   

¿Pero fue correcto el desmantelamiento de las instituciones armadas de Haití?, no. Ese plan lo desarrollaron poderosos países miembros de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). ¿A dónde fueron a parar las armas de las desmanteladas Fuerzas Armadas y la anterior Policía Nacional de Haití?

A bandas criminales y personalidades del sector económico, aunque ya cuentan con otros armamentos modernos. ¿Por qué se hace tan difícil encontrar a la mayoría de los líderes de las pandillas?  Porque están bien protegidos. Si en ese país hubiese existido Fuerzas Armadas, hoy no existirían bandas tan poderosas.    

Buscaron la forma para que Haití fuese ingobernable, como lo está. Quizás para grupos poderosos saquear las principales riquezas, como el oro, la plata y otras. ¡Y para manejar la actividad comercial a su antojo, incluyendo inmensas fincas!

Sin la existencia de un gobierno multilateral, no es posible que se puedan hacer las inversiones que la mayoría de haitianos quiere para su desarrollo. ¡De esa mayoría que sale a las calles de Haití a apoyar a los soldados salvadoreños, sin importar las consecuencias futuras, porque observa que eso podría ayudar al logro de la libertad que necesitan!

La operación militar de El Salvador es temporal, aunque no hay duda de que “abrirá” un camino para la libertad de Haití.

Hoy, como consecuencia de la gravísima situación económica y social de la mayoría de haitianos, la República Dominicana carga con cuatro o cinco millones de esos ciudadanos, una parte de ellos usada en la construcción, la agropecuaria u otras actividades.

La mayoría de haitianos no sólo huye al territorio dominicano u otras naciones para salvarse de los enfrentamientos entre militares regulares y las pandillas, sino buscando la subsistencia económica.

 Es penoso observar a niños y ancianos huir de las batallas entre soldados y pandillas. La mayoría de haitianos anhela vivir en paz en su país. ¡Sólo esperan algo nuevo que les dé tranquilidad! En Haití los poderosos derrocan gobiernos y matan a sus Presidentes, cuando éstos comienzan a aplicar políticas que lesionan sus intereses, pero que favorecen a los más necesitados.

Debemos entender que República Dominicana es, para los pobres haitianos, como si fuésemos Estados Unidos. Una Isla dividida en dos: Una, la República Dominicana en permanente crecimiento económico, social, forestal, científico o cultural, y la otra parte (Haití), totalmente destruida, con pocas esperanzas de rehacerse. ¡Pero debemos esperar los resultados de la operación Bukele, aunque serán mejores que los que él combate!

 Los dominicanos se van a Estados Unidos, Europa, Rusia, China y algunos países árabes, tratando de mejorar su economía. ¡Y la mayoría de haitianos llega a República Dominicana buscando cómo ganarse unos pesos para su alimentación, trabajando sin ese temor que hay en su país. Aquí disfrutan de muchas condiciones sociales y conviven con los dominicanos. Los únicos haitianos que tienen problemas aquí, son aquellos estropean la dignidad nacional.  

Casi todos los haitianos quieren ser dominicanos, independientemente que su Constitución dice que “donde quiera que nace un haitiano, es de Haití”.

Quiera usted o yo no reconocerlo, si analizamos los nacimientos de niños o niñas que se produjeron en el país desde la década de los años 30, cuando el dictador Rafael Leonidas Trujillo Molina comenzó a contratar obreros de Haití, para el corte de la caña en los ingenios, al día de hoy se puede afirmar que aquí hay una gran evolución de dominicanos y haitianos, con famosos políticos, artistas, peloteros, médicos, obreros u otras áreas, con sangre cruzada. 

La presencia salvadoreña ya está logrando un poco de tranquilidad entre los haitianos que aman a ese país.

En Puerto Príncipes hay cadenas de establecimientos comerciales, industrias y empresas propiedad de los mismos grupos económicos, ¡pero las bandas no asaltan esos establecimientos productivos! La República Dominicana está en el deber de no dejarse arrastrar a un conflicto con Haití, aunque debe multiplicar los controles, en virtud de que allí no hay una lucha por la reconstrucción de la nación, sino cada sector económico súper enriqueciéndose de las ayudas extranjeras, con el monopolio de los negocios y el uso de bandas criminales.

¡Sí debe seguir cooperando con Haití, con el restablecimiento del orden, e imponer reales controles en la frontera! Tenemos que reconocer que parte de nuestra economía depende de la mano obrera haitiana, ¡de los haitianos trabajadores y conscientes de que somos dos países, uno con mucho desarrollo, como es el nuestro, y el de ellos sumido en la pobreza extrema!

Otra cosa que debemos aclararles a grupos de haitianos, que erróneamente dicen que los dominicanos ocupamos un territorio de la vecina nación. Nunca, los que nacimos en esta parte de la Isla invadimos tierras haitianas, desde el mismo partir de la existencia de los indígenas, hasta el día de hoy.

Los inyitis (lengua indígena), hoy Haití, sí invadieron la parte Santo Domingo español (que éramos nosotros), como se conocía nuestro país antes de la Independencia Nacional del 27 de Febrero de 1844. Haití español sí ocupó la parte de nuestra Isla (en 1822), permaneciendo 22 años bajo el control total al mando del presidente Jean-Pierre Boyer, así como otras dos veces más antes.

O sea, que la Isla estuvo ocupada, como consecuencia de la última invasión haitiana, durante 22 años. ¡22 años bajo la dictadura más férrea impuesta por Jean-Pierre Boyer, que produjo grandes atrocidades, para no profundizar en las interioridades de esos hechos!

Aún así, luchamos por una convivencia pacífica con los haitianos que llegan, pero sí entendemos que eso debe ser regulado, como lo establecen nuestras Leyes. ¡Y también queremos vivir en convivencia con los que siguen en Haití!    

La parte de Santo Domingo español, también fue invadida por el Presidente haitiano Toussaint Louverture, en 1801. La segunda de esas invasiones haitianas en perjuicio de los que hoy es República Dominicana, ocurrió en 1805, bajo la dirección del emperador haitiano Jean-Jacques Dessalines. En cantidad, fueron tres las invasiones en contra de esta parte de la Isla: 1801, 1805 y 1822.   

 Pero ni como Santo Domingo español, como era el nombre de nuestro país a raíz del descubrimiento de América por Cristóbal Colón, en 1492, ni como nación independiente, con su nombre República Dominicana, nunca se invadió territorios haitianos.

 

Haití se desarrolló como colonia francesa, con esclavos africanos. Hacemos estas puntualizaciones para aclararles a muchos haitianos, equivocados, especialmente a algunos de las pandillas, que dicen que la parte de la Isla que ocupa República Dominicana, es una propiedad de ellos.

 

También en nuestra nación hay muchos dominicanos equivocados, que dicen que los hijos nacidos en el país de matrimonios entre un haitiano y una dominicana son de Haití. ¡Pues legalmente no es así!

 

Si eso ocurre, como ya lleva veintenas de años en el país, los hijos de parejas compuestas por dominicanos y haitianas (o de las últimas a los primeros), que fueron registrados, de mutuo acuerdo, en las Oficialías del Estado Civil de nuestro país, son dominicanos o dominicanas. ¿Usted quieres averiguar eso?, vayas a San Pedro de Macorís, para sólo poner un ejemplo, donde abunda ese problema, para que confirmes lo que escribimos.  

Johanna Benoit